Jon Voight: RELACIONES TORMENTOSAS

Posted on marzo 16, 2008 por

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Duro e implacable: fue la fama que logró al abandonar a su hija a los tres años. Hoy despliegan una batalla campal de dimes y diretes. Mientras, las ofertas para actuar en las películas más taquilleras le siguen lloviendo.
Al igual que Robert de Niro, Dustin Hoffman, Harvey Keitel o Jack Nicholson, Jon Voight es una más de las leyendas del cine que han debido transar la imagen dura y su calidad de estrellas solemnes para mantener cierta presencia, en la era de los blockbusters (denominación que reciben las grandes producciones comerciales). Escasean las ofertas de cintas dramáticas que permitan destacar a actores de carácter, por lo que mantenerse vigente, mediante apariciones regulares en títulos destinados a ser éxitos de taquilla, parece una idea razonable.
Más conocido entre las nuevas generaciones por ser el padre que abandonó a Angelina Jolie, Voight ha aprovechado el reimpulso obtenido por su carrera en la última década, gracias a papeles secundarios en un sinnúmero de filmes como Misión Imposible, Tomb Rider, Pearl Harbor, Ali o Transformers, además de una aparición estelar en la serie televisiva Juan Pablo II, donde lo interpretó con una similitud sorprendente. La última realización millonaria es La Leyenda del Tesoro Perdido: El Libro de los Secretos, segunda parte de la historia de 2004, que vuelve a combinar aventura e intrigas con supuestos misterios históricos, en la línea impuesta por El Código Da Vinci. La cinta es producida por Jerry Bruckheimer, actual rey Midas de Hollywood y responsable de la gran mayoría de los fenómenos de audiencia, quien al parecer desarrolló un gran afecto por Voight, considerándolo en varios proyectos. “Me siento un tipo afortunado” —dijo el veterano actor durante la promoción de la película—. “Uno sólo puede realizar los papeles que le ofrecen y estoy honrado de que Jerry piense que yo puedo hacer cualquier cosa. Hay mucha gente por ahí que físicamente está más preparada que yo para esto, pero igual me tuvieron a mí colgando de una liana o cosas así. Eso me parece fantástico”.
Humildad más o menos, lo cierto es que tuvo durante muchos años fama de brusco e incluso feroz en la gran industria, particularmente después de alcanzar la valoración internacional gracias a clásicos cómo Perdidos en la Noche (1969), El Regreso (que le valió un Oscar en 1979), El Campeón (1979) o Escape Imposible (1985). Se hizo conocido entre sus compañeros por el ego y arrogancia, que a los 68 años, asegura haber dejado atrás. “Durante algún tiempo hubo algunos conceptos errados acerca de mí, pero la gente sabe que hubo un joven Jon Voight y ahora hay uno viejo. Algunas personas que trabajaron conmigo decían que yo era ‘feroz’, lo cual implica que tal vez en algún momento fui implacable, un poco peligroso y quizá no muy recomendable a la hora de ser contratado. Seguramente cuando era joven estaba menos preparado para este negocio y era más arrogante, lo que ya no es así”.
La relación tormentosa con Angelina Jolie y su otro hijo, James Haven, hermano de ella, no le ha ayudado a mejorar la imagen, aunque ha servido para popularizar más su nombre. Con constantes tiras y aflojas a través de la prensa, la familia ha ventilado su animosidad desde hace años, particularmente cuando la mujer de Brad Pitt alcanzó la fama por sus apariciones en cine y televisión a fines de los ’90. Los problemas habían comenzado mucho antes, cuando Voight abandonó a su mujer, la actriz francesa Marcheline Bertrand en 1978, sin mantener contacto con ella y los niños, aparte de la pensión que les daba para vivir. En 2001 y mientras se filmaba Tomb Raider, hubo un amago de reconciliación entre padre e hija, pero los rencores persistieron, pese a que la misma Angelina fue cuestionada por ser la otra mujer en la ruptura matrimonial de Brad Pitt con Jennifer Aniston, en 2005.

EL REENCUENTRO SE ALEJÓ MÁS CUANDO LE PIDIÓ A SU HIJA BUSCAR AYUDA MÉDICA para sus serios problemas mentales —en el tiempo en que ella cultivaba su imagen más salvaje—, lo que la llevó incluso a eliminar legalmente el apellido paterno de su nombre. La muerte de Marcheline Bertrand, por cáncer, agudizó las diferencias entre ellos a principios de este año, llevando a Jolie a proclamar otra vez su devoción por el legado materno y el desprecio por su padre. “Soy la hija de mi madre —dijo en agosto a la revista Times of London—. Mi amor por mis hijos, mis valores, mi preocupación por lo que ocurre en el mundo, todo eso viene de ella. Fue una mujer fantástica y un gran modelo para mí. Realmente nunca tuve un padre cerca”. La respuesta del actor no se dejó esperar. “Me rompe el corazón que mis hijos quieran pintar un mal retrato mío. Creo que eso viene de la incapacidad para dejar atrás años de rabia programada por su madre. Quizá su muerte lo ha empeorado todo, pero yo siempre les envío mi amor y estoy disponible para cualquier cosa que ellos necesiten”, indicó en octubre a People.

LAS OPINIONES a favor de LA GUERRA DE IRAK NO LE HAN beneficiado. Cuando la gran mayoría de Hollywood se manifiesta en contra de la política en Medio Oriente, el actor no pierde ocasión de defender el ataque. “La guerra contra el terror es real. Ahmadinejad está llamando a la destrucción de América y de la democracia. Y nosotros podríamos realmente perder esta guerra si no hacemos lo correcto. Yo creo que nuestro presidente no nos mintió, todos sabíamos cuáles serían sus tácticas y votamos por él. Este cáncer de fanatismo ha venido creciendo y es muy similar a lo que pasó con los nazis en 1938”, aseguró en una entrevista televisiva.

A la hora de hacer cine utiliza todo lo relacionado con su vida privada y opiniones políticas. En La Leyenda del Tesoro Perdido: El Libro de los Secretos el actor interpreta otra vez al padre del arqueólogo y cazador de tesoros Ben Gates, personificado por Nicholas Cage. Pese a su edad fueron varias las acrobacias que debió afrontar, al igual que la también legendaria Helen Mirren, quien encarna a su mujer en la cinta. “Fue fantástico. Antes de empezar le dije a Helen: sabes, esto es una aventura, así que vamos a vivir algo de acción, y eso la entusiasmó. Tuvimos una escena en la cual debíamos hamacarnos en una liana para cruzar un peligroso pasadizo. Lo hicimos juntos y ella se asustó de verdad, lo que fue muy gracioso”, contó a CARAS.
­—¿Había trabajado antes con Helen Mirren? Ella es tan ruda como usted, en apariencia al menos…
—(Ríe) ¡Es una muchacha fantástica!, y con una personalidad muy fuerte. No es complicada en absoluto sino muy divertida, brillante y aventurera. La conocía desde hacía años, pero sólo de saludarnos; sin embargo, era fanático de ella y me parecía una actriz excepcional. Es formidable y el año pasado ganó un Emmy y un Oscar. Es maravilloso que haya venido y aportado semejante prestigio a este proyecto.
—¿Le gustan estas películas de acción y dedicadas al grupo familiar?
—Sí, las encuentro muy gratificantes. Cuando lo pienso sé que estoy mayor en cierto grado, pero he recorrido mucho en mi vida y me siento afortunado. Y todavía me queda mucho por hacer.
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