PRD: pelean el 2012

Posted on marzo 14, 2008 por

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Ricardo Alemán

El partido vive una lucha no por recuperar su ideología, sino por el concepto primitivo de ‘el poder por el poder’

Si gana Encinas, el ‘legítimo’ podrá disponer de mucho dinero para construir su candidatura presidencial

Por lamentable que resulte, todos conocen el “cochinero” en que se ha convertido y terminará la renovación de la dirigencia del Partido de la Revolución Democrática (PRD), fuerza partidista que en el discurso reclama la herencia de la izquierda mexicana, pero que en sus prácticas políticas internas reproduce lo más cuestionable del viejo PRI.

A los ojos de todos se han generalizado las trampas entre los guerreros amarillos; son notorios la ausencia de democracia, el clientelismo, uso de dinero público, corrupción en todos los niveles y una simulación que ofende y lleva a muchos a preguntar —claro, a aquellos que quieran ver lo que pasa en el PRD con seriedad y espíritu de autocrítica—: ¿esa es la cultura política de la izquierda? ¿Esa es la izquierda mexicana? ¿O se trata de la cuarta generación del PRI?

Y como ocurre con frecuencia cuando se critica a los simuladores de la llamada izquierda, habrá muchos enojados por lo que aquí se dice, pero lo cierto es que el PRD vive una de sus peores desviaciones ideológicas y es víctima de una perversión que enfrenta a tirios y troyanos no por la recuperación del partido, de su ideología, su doctrina, de los principios que le dieron vida, sino por el concepto primitivo y cerrado de “el poder por el poder”.

Pero vamos paso a paso. En efecto, no se puede tasar con el mismo rasero a todos los grupos y tribus que cohabitan en la franquicia amarilla. No es lo mismo, por ejemplo, el clan de los Bejarano que el grupo de Camilo Valenzuela, o que el grupo de Los Chuchos. No es lo mismo, por ejemplo, el simulador de izquierdista Andrés Manuel López Obrador —quien, según han atestiguado todos dentro del PRD, es uno de los políticos más conservadores de la llamada izquierda—, que el ex guerrillero Jesús Zambrano, o que el liderazgo de Alfonso Ramírez Cuéllar.

En realidad, en el PRD se reproduce la pluralidad que se puede encontrar en casi todos los sectores sociales —las expresiones de la extrema izquierda y las que vienen de la extrema derecha—, al punto de que para nadie significa un conflicto ver juntos y defender causas comunes a personajes como, por ejemplo, el maestro Bernardo Bátiz, doña Rosario Ibarra de Piedra y Manuel Camacho. Bueno, y si nos apuran hasta se verá juntos a todos los anteriores con Manuel Bartlett. Esa es la “pluralidad” de esa “izquierda”.

Pero esa “pluralidad” de la que quieren presumir no pocos de los líderes perredistas —y que no es más que el reconocimiento de que los amarillos han perdido por completo la brújula ideológica—, en realidad sólo es la confirmación de que el PRD no es más que una franquicia político-electoral que sirve no para defender tal o cual doctrina partidista, sino para obtener el poder. Los priístas que no lograron el poder a través del tricolor o por medio del partido azul, lo buscan por el partido amarillo.

Y ese cemento, el del poder por el poder, es el que mantiene unidos a todos esos extremos, todos ellos próceres de la democracia y, claro, de la izquierda mexicana. Por eso no es ociosa la interrogante: ¿qué está en juego en el PRD como para que esos prohombres de la izquierda se exhiban como auténticos delincuentes electorales? Para que nos enseñen ese rostro, lo que pelean debe ser algo gordo, si no es que muy gordo.

Todos saben que un partido como el PRD es una de las empresas más rentables. Vale tanto como el segundo lugar en el Congreso de la Unión, las prerrogativas de una segunda fuerza, cinco gobiernos estatales y no pocos gobiernos municipales. Todo eso, que es mucho dinero, vale el PRD. Por todo eso pelean las tribus.

Pero en realidad lo más importante, más que todo lo anterior, es que el grupo que gane el control del PRD en marzo de 2008 tendrá el control del proceso electoral de 2009, de las candidaturas para renovar la Cámara de Diputados y de las candidaturas a gobiernos estatales. Pero de todo lo anterior, la verdadera joya de la corona es la candidatura presidencial para 2012. ¿Qué quiere decir eso? Pues sí, eso quiere decir que si resulta ganador el señor AMLO a través de su pupilo Alejandro Encinas, el señor legítimo podrá disponer de mucho dinero, de todo el dinero del partido y de sus centros reales de poder para construir su candidatura presidencial para 2012. Por eso el tabasqueño hace todas las trampas posibles.

En cambio, si el ganancioso resulta ser el candidato de Los Chuchos, la candidatura presidencial de los amarillos para 2012 podría recaer en dos preaspirantes: Lázaro Cárdenas Batel por un lado, y por el otro el señor Marcelo Ebrard. ¿Quién de los dos? Falta mucho para saber qué pasará. Por lo pronto, lo que sí se sabe es que existe una alianza fundamental entre Los Chuchos y el grupo político de la dinastía de los Cárdenas. Esa alianza, hoy nada natural frente al historial de la pasada década —porque en las tres elecciones previas del presidente del PRD, precisamente quien bloqueó a Jesús Ortega fue Cuauhtémoc Cárdenas— puede hacer la diferencia en el resultado del domingo venidero.

¿Quién va a ganar el domingo próximo? No se trata de una adivinanza. Pero en realidad la contienda está cerrada al grado de que podría ganar aquel que cumpla las dos siguientes premisas: el que tenga mayor capacidad de hacer trampa y de acarrear votantes a las urnas. Sí, de ese tamaño es el “cochinero”. ¿Y quién tiene capacidad para mover al aparato clientelar?

Todos saben que 80% de los votantes del PRD se encuentran en el valle de México —DF y estado de México—, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán y Tabasco. El valle de México tiene 40% y la mitad está con Alejandro Encinas, en tanto que el resto con Jesús Ortega. Veracruz también está partido en dos, porque el señor Dante Delgado moverá a sus huestes como si fueran del PRD; Chiapas está con Los Chuchos, igual que Oaxaca y Michoacán. Tabasco está con Encinas y Guerrero partido en dos. ¿Quién va a ganar? El que sea capaz de hacer más “cochinero”. Y si no, al tiempo.

aleman2@prodigy.net.mx

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