`Gaza vive un apartheid como el de Suráfrica´

Posted on marzo 14, 2008 por

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Kamala Orozco y Florence Cassam

Con alrededor de setenta víctimas mortales, se considera que los últimos ataques del Ejército israelí sobre la ciudad de Gaza son las incursiones más violentas desde 2005. Se originaron en respuesta al primer atentado suicida palestino desde hace un año, ocurrido el 4 de febrero. Desde entonces, israelíes y palestinos se encuentran, una vez más, en medio de una espiral de violencia que, también una vez más, pone en el borde del precipicio las esperanzas de un acuerdo de paz, en este caso el diseñado en la Conferencia de Annapolis en noviembre.

Raji Sourani cuenta cómo mueren niños y civiles en Gaza todos los días por el bombardeo israelí, y que los proyectiles destruyen el sistema de alcantarillado y las centrales eléctricas. Relata que en un territorio de 365 kilómetros cuadrados y 1,7 millones de habitantes en la pobreza lo normal es la violencia. Pero habla de ello con paz porque sabe cómo controlar su ira, pese a que hay veces que “se supera la tolerancia humana”. Cree en la defensa de los derechos humanos a través de la palabra y advierte de que si los activistas como él se rinden, “si nos dejamos llevar por la ira, surgirán otros Bin Laden en la zona”. Sourani ha sido preso de conciencia de Amnistía Internacional, ha sufrido torturas, aislamiento, confinamiento y desde hace años no puede viajar a Cisjordania, ni a Jerusalén, ni entrar en Israel. “Esto no es Gaza; es el infierno”, afirma.

¿Cuál es la situación en Gaza después del nuevo cierre de la frontera con Egipto?
Hemos vuelto a la situación de antes del 17 de enero de 2008, lo que significa que Gaza sigue sufriendo una asfixia social y económica. La situación de la gente es parecida a la de los animales. Es tan triste, tan horrible, tan impresentable… Hay que castigar las violaciones de los derechos humanos, tenemos que proteger a los civiles que se encuentran en el ojo mismo de la tormenta de la violencia.

¿Hay alguna esperanza?
Creo que la esperanza que permite que las personas sigan moviéndose puede tener que ver con la tristeza, el horror, la muerte de civiles, el embargo… No pueden circular libremente, saben que viven bajo un estado de ocupación desde 1948. La existencia de reglas de apartheid, la separación étnica de Jerusalén, las colonias y su extensión, son cosas que todo el mundo sabe, pero nadie nos ayuda. Cisjordania tiene seiscientos controles, es misión imposible circular entre Gaza y Cisjordania. Estamos viviendo un estado de apartheid parecido al que existía antes en Suráfrica.

Siete meses después de la toma del poder de Hamás en Gaza este territorio está en una situación extrema. Ellos abrieron el muro y han ayudado después a Egipto a que la gente volviera a Gaza. ¿Ha sido una demostración de poder de Hamás?
Hamás es el partido mayoritario en los territorios ocupados. Entró en el proceso democrático en enero de 2006 y ganó las elecciones con una mayoría absoluta, no son unos bandidos que robaron el poder. Lo que pasó en el mes de junio de 2007 fue horrible, a ningún palestino le gustó. Descubrimos que entre nosotros puede estallar una guerra civil. El hecho de cerrar de nuevo esta frontera no significa mucho a nivel económico y político para la Franja.

¿Qué podría ayudar a resolver los problemas entre Al Fatah y Hamás?
El diálogo es una obligación. Tiene que haber diálogo. Creo que el problema no se debe solamente a divergencias internas, también se debe a una presión política extrema ejercida sobre el presidente Mahmud Abbas por parte de Estados Unidos e Israel.

¿Hay alguna manera de que Israel cumpla las resoluciones de la ONU y deje de bombardear Gaza?
Desde los encuentros de Madrid en 1991 estamos en el punto más alejado de un acuerdo de paz con Israel, que ha continuado matando a civiles, cometiendo crímenes de guerra en contra de los palestinos y construyendo un muro de separación en Cisjordania. El número de colonias se ha multiplicado por dos. Hace 17 años por lo menos podíamos movernos entre Cisjordania y Gaza, ahora resulta completamente imposible. Se trata de la ley de la jungla, sencillamente. No estamos pidiendo nada más que el respeto a las leyes, a los derechos humanos. ¿Es demasiado pedirlo para los palestinos? ¿Nuestra sangre es más barata que la de los demás? Por eso gente como yo militamos en favor de los derechos humanos. No somos los defensores de Al Fatah ni de Hamás, somos los defensores de los civiles palestinos que son agredidos, asesinados. Por supuesto, la política estadounidense pone a Israel por encima del Derecho Internacional. EE UU le da a Israel una inmunidad completa y parece que Europa también está adoptando esta actitud. Europa es muy tímida, ni siquiera se atreve a hacer crítica alguna a Israel. Esta actitud es lamentable y está afectando a la situación, reconociendo la ocupación.

Bush está empeñado en lograr un acuerdo entre palestinos e israelíes antes de terminar su mandato. Pero en la última conferencia de paz no parece que hubiera ningún cambio.
No creo que Annapolis significara algo para nadie en la región. Yo, personalmente, no tenía ninguna ilusión. Lo que importa es que, por ejemplo, no hay luz en Gaza, centenares de personas dependen de la electricidad para hacerse su diálisis y, sin ella, van a morir. Lo que me interesa es que este Estado que llamamos Israel respete los derechos humanos y no lo está haciendo. Annapolis no tiene ningún sentido, no es nada más que otro papel. No significa nada.

¿Qué pueden hacer los países árabes para apoyar a los palestinos?
Tenemos una verdadera fuerza democrática en Palestina, dentro del mundo árabe. En enero de 2005, después de la muerte del presidente Arafat, hubo un momento fantástico de transición política. Después tuvieron lugar las elecciones municipales y fue otra experiencia excepcional, fantástica. En enero de 2006 fueron las elecciones legislativas. Generaron mucho orgullo, para mí, para todos los demócratas, no sólo en Palestina sino en la región, porque significaba que la democracia puede funcionar a pesar de la ocupación, pese a todo tipo de restricciones. ¿Qué ocurrió? Europa no reconoció las elecciones, las boicoteó, sancionando así a todos los palestinos, incluidos los civiles. El impacto fue como un tiro en la cabeza. La mayoría de los regímenes en la región y en el mundo árabe son dictaduras que oprimen las leyes, los derechos humanos. Con su actitud, Europa les ayudó a justificar esas opresiones, esas violaciones de los derechos humanos y la falta de respeto a las reglas democráticas. No tenemos ninguna ilusión en referencia a los regímenes árabes, que limitan a la sociedad civil en sus países. Europa apenas puede expresar su simpatía por los palestinos y apoyarles. Por mi parte esto justifica las críticas respecto a la actitud de Europa.

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