Dimite el máximo responsable de las fuerzas estadounidenses en Iraq

Posted on marzo 12, 2008 por

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11/03/2008 | Actualizada a las 20:45h

Washington. (EFE).- El jefe del Comando Central de Estados Unidos, el almirante William Fallon, el máximo responsable de las fuerzas en Oriente Medio e Iraq, presentó hoy su dimisión al secretario de Defensa, Robert Gates, y le fue aceptada.

La dimisión de Fallon se produce en medio de un escándalo por unas declaraciones del jefe militar que se interpretaron contrarias al planteamiento del presidente George W. Bush sobre la política a seguir en Irán.

Bush: la situación en Iraq, y no las elecciones, decidirá el número de soldados
La situación sobre el terreno en Iraq, y no la marcha de la campaña electoral en Estados Unidos, será el factor que decida el número de soldados estadounidenses desplegados en el país árabe, afirmó hoy el presidente George W. Bush.

El gobernante norteamericano pronunció hoy un discurso sobre Iraq y Afganistán ante la Asociación Nacional de Emisoras Religiosas en Nashville (Tennessee), el primero de una serie de cara al quinto aniversario del comienzo de la guerra, el próximo día 20.

En particular Iraq, que ya ha tenido cierto protagonismo en lo que va de campaña electoral en EE.UU., promete convertirse en uno de los temas principales en la batalla entre demócratas y republicanos por la Casa Blanca el próximo noviembre.

El candidato republicano, John McCain, es un firme defensor de la necesidad de permanecer en Irak, mientras que en el campo demócrata tanto Hillary Clinton como Barack Obama, los dos aspirantes a la candidatura, apoyan una salida lo antes posible del país árabe.

En sus palabras, Bush insistió en que hasta enero de 2009 él es el comandante en jefe y quien toma las decisiones con respecto a la marcha de la guerra. “La campaña política de 2008 no va a entrar en mis cálculos”, aseguró, antes de insistir en que el número de soldados desplegados en Iraq sólo tendrá en cuenta “la paz del año que viene”.

En la actualidad se encuentran desplegados 158.000 soldados estadounidenses en Iraq, tras una reducción gradual desde el año pasado, cuando un aumento de 30.000 soldados ordenado en enero de 2007 por Bush elevó el número total a 168.000. Está previsto que el número se reduzca a 132.000 para junio.

Los mandos militares en Iraq han pedido que por el momento se cancelen las reducciones a la espera de la evolución de la situación. A principios de abril está previsto que el embajador de EE.UU. en Bagdad, Ryan Crocker, y el comandante de las tropas estadounidenses en Iraq, el general David Petraeus, presenten su informe semestral sobre la situación en el país árabe.

“Lo que se ha logrado en Iraq es tenue, es reversible y es frágil, y aún queda mucho por hacer. El enemigo es resistente”, señaló Bush en su discurso, en el que prometió que tendrá “muy en cuenta” las recomendaciones de Petraeus y Crocker a la hora de decidir el número de efectivos.

El presidente estadounidense también defendió su decisión de aumentar el año pasado el nivel de tropas. “Creo firmemente que el aumento ha funcionado, y también lo creen los iraquíes”, señaló Bush, quien recordó que en los últimos meses han descendido los incidentes de violencia.

La violencia ha caído un 60 por ciento, según los cálculos oficiales, desde el aumento de las tropas. Sin embargo, en los últimos días han vuelto a aumentar los ataques.

Al menos 46 personas han muerto en incidentes de violencia hoy en Iraq, mientras que el lunes ocho soldados estadounidenses murieron en dos ataques, uno perpetrado por un terrorista suicida en Bagdad y el otro por una bomba colocada al paso de un convoy al noreste de la capital.

El presidente estadounidense, cuya popularidad se encuentra muy disminuida en parte por esta guerra, defendió asimismo su decisión de invadir Iraq hace cinco años, una iniciativa que con toda probabilidad marcará su legado político.

“La decisión de derrocar a Sadam Husein fue la correcta a principios de mi mandato. Es la correcta a finales de mi mandato, y siempre será la decisión correcta”, sostuvo.

En su discurso, el presidente estadounidense no mencionó las negociaciones que acaban de comenzar en Bagdad para establecer una alianza de seguridad a largo plazo entre EE.UU. e Iraq.

Los demócratas se han lamentado de que esa posible alianza atará las manos del sucesor presidencial. En cambio, el Gobierno de EE.UU. y las autoridades iraquíes defienden la alianza como necesaria para la seguridad dado que el mandato de la ONU para Iraq expira a finales de este año.

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