Diccionario Globish (2da. entrega)

Posted on marzo 6, 2008 por

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Loft (Texto:John W. Wilkinson)

Lobby

Antes de franquear la puerta que da a la Cámara Baja del Parlamento británico, hay un espacio conocido como el “lobby” en el que, desde hace siglos, el público puede, al menos en principio, abordar a los diputados. La palabra acompañó a los ingleses que emigraron al otro lado del Atlántico, que, además de usarla para referirse a la entrada de un edifi cio tipo hotel o teatro, bautizaron con este nombre el vestíbulo del Congreso, que convirtieron en un hervidero de intrigas y cabildeos. De modo que “lobby” ha llegado a signifi car “grupo de personas infl uyentes que presionan a favor de determinados intereses” –o sea, un grupo de presión–, y “lobbyist” es la persona que se dedica a estos menesteres.

Thumbs up

Cuando Churchill alzaba el dedo índice y el corazón era para formar la v de “victoria”… o para sostener un cigarro. Durante la guerra de Vietnam, el mismo gesto representaba el símbolo de la paz. Pero hoy, si uno quiere decir sin palabras que va a triunfar, o expresar conformidad, no tiene más que hacer un puño con el pulgar alzado. En inglés, esto es el “thumbs up” (“thumb” significa pulgar).
El supuesto origen romano del gesto tiene más que ver con Hollywood que con la historia. Durante la II Guerra Mundial, los pilotos lo adoptaron para comunicar a los mecánicos que estaban listos para despegar. Y ahora, cada vez que se celebran elecciones, los políticos elegidos salen en la foto con el pulgar alzado en señal de triunfo. Pero harían bien en no hacerlo en Iraq, puesto que en Oriente medio es un insulto.

Lounge

Nada más llegar al hotel de Nueva York recibe este e-mail de su contacto: “See you in the lounge at 7”. Puesto que nuestro hombre domina el globish, lo entiende perfectamente (nos vemos a las 7 en el “lounge”). Sabe que se refi ere al bar del hotel, pero ¿por qué no le ha citado en el “bar”? Recuerda que, en un viaje anterior, un cliente de Boston le invitó a su casa y cuando llegó le hizo pasar al “lounge”, que no era sino el salón. Además, en algunos aeropuertos hay un recinto al que también llaman “lounge”. Así que, ¿en qué quedamos? El verbo “to lounge” signifi ca holgazanear, de modo que el lugar donde poder dedicarse a la holgazanería sin ser molestado –aunque se trate de una cita de trabajo– es en todos los casos el “lounge”.

Hedge

Aunque en su origen un “hedge” era un vallado de cualquier tipo, con el tiempo vino a referirse a un seto o vallado de zarzas. Antepuesto a algunos vocablos, “hedge” signifi ca vil, despreciable, ya que antaño se cerraba toda clase de transacciones ilícitas al abrigo de un seto. El verbo “to hedge” quiere decir ponerse al abrigo y, por extensión, compensar una jugada de bolsa con otra en sentido contrario, para salvar al inversor de pérdidas. Y de ahí los “hedge funds” o inversiones de alto riesgo que han proliferado recientemente. Es como si hubiéramos vuelto a la época en la que los inversores apostaban hasta la camisa en cargamentos de ultramar: si el velero volvía, se forraban, y si no, se hundían.

Ham/jam

La carta de desayunos del hotel suele incluir dos platos cuya aparente similitud hunde al incauto turista hispanohablante en un mar de confusión matinal. Son éstos: “toast and jam” y “toast and ham”. ¿Cuál es el jamón? “Ham” es el deseado jamón en dulce. El origen de esta palabra se remonta al inglés antiguo y se refería a la “corva”, la parte de la pierna opuesta a la rodilla. “Jam”, en cambio, de etimología distinta pero pronunciación parecida, signifi ca compota o conserva de frutas.

El verbo “to jam” significa “apretar” o “agolparse”, de ahí que uno puede quedar atrapado en un “traffi c jam” (atasco) o asistir a una “jam session” (actuación espontánea de músicos que improvisan sobre el escenario).

Bucks

Cualquier hablante del globish que se precie debe siempre escoger, por mucho que le cueste, la V.O. a la hora de visionar un fi lme. Y de ser posible, sin subtítulos, a pesar de que los actores norteamericanos suelen conversar a mil por hora, tragarse la mitad de las palabras, emplear jergas incomprensibles y proferir sin parar expletivos, en su mayoría soeces. La mayor parte de las veces uno puede sentirse satisfecho si tan sólo logra atinar el tema del diálogo; y si hay un tema predilecto de los guionistas hollywoodienses es el del dinero.

Ahora bien, casi nunca hablan de dólares (dollars), sino de “bucks”, un término coloquial de incierta procedencia que suele traducirse como “pavos”. Si el personaje dice: “Give me ten grand” (dame diez de los grandes) lo que pide son diez mil dólares, o, si lo prefi eren, “bucks”. Por cierto, la humilde moneda de diez céntimos es un “dime”.

Spa

Tal como los conocemos, los balnearios fueron un invento de los romanos. Pero el gran lexicógrafo Joan Corominas nos informa de que la voz “balneario” es del siglo XIX, tomada del latín “balnearius”: relativo al baño.

La verdad es que muchas de las más civilizadas costumbres romanas cayeron en desuso durante el medievo, para luego reaparecer volando sobre la alfombra mágica del renacimiento. Los ingleses, aunque algo hidrófobos, acudieron desde el siglo XVI a los manantiales de agua mineral con supuestas propiedades curativas. La ciudad de Bath, famosa por las novelas de Jane Austen, es buen ejemplo de ello. A estos sitios los ingleses los denominaban “spas”, por ser Spa, desde tiempos romanos, un balneario belga al sudoeste de Lieja. Pese a que este anglicismo se haya puesto de moda, además de “balneario”, el castellano también cuenta con “caldas”, “termas” o “burga”.

Grassroots

Ante la indiferencia de sus compatriotas, el neoyorquino Walt Whitman publicó en 1855 la primera edición de “Leaves of grass” (“Hojas de hierba”). Con el tiempo, aunque por muchos considerada inmoral, llegaría a ser universalmente reconocida como la primera gran obra poética escrita desde lo más hondo de la nueva realidad norteamericana, un hermoso canto a la libertad. Empleando la hierba como metáfora de la democracia, el poeta invita al lector a celebrar la plenitud espiritual y sensual en armonía con sus congéneres.

“Roots” (raíces), por su parte, es una palabra conocida por todos gracias a la novela de Arthur Haley y la popular serie de televisión posterior. De modo que, juntando “grass” con “roots”, formamos “grassroots”, un adjetivo muy querido por los periodistas norteamericanos al referirse a cualquier movimiento o iniciativa de carácter popular o de base.

Toast

Por razones de salud, en los últimos tiempos los británicos han ido suprimiendo del desayuno tradicional los huevos con beicon, pero las tostadas (mejor sin mantequilla) siguen incólumes. Es más: el nombre de muchos platos típicos acaba en “on toast”, es decir, prácticamente cualquier alimento –queso, salmón, arenques, judías blancas…– servido sobre una rebanada de pan tostado; mientras que, “have somebody on toast”, signifi ca tener a alguien a tu merced.

Sin embargo, cuando uno pide una tostada, no debe decir “a toast”, sino “a slice of toast” o “some toast”, ya que “a toast”, con artículo indeterminado, quiere decir “brindis”. Esta última aceptación viene de una antigua costumbre inglesa que consistía en meter en la copa de vino un mendrugo de pan tostado a la hora de beber a la salud de alguien, máxime si se trataba de una dama hermosa. El brindis más común es “cheers!” 

Tip

Los manuales de instrucciones suelen incluir “tips”, consejos para el usuario. En algunos países se da a los turistas un folleto de “helpful tips” (consejos que tener en cuenta), no sea que uno, ignorante de las leyes y costumbres locales, acabe en la cárcel. Una persona afligida por la desmemoria te dice que tiene el nombre que busca “on the tip of my tongue” (en la punta de la lengua), lo que, a fin de cuentas, es normal, pues sólo empleamos “the tip of the iceberg” (la punta del iceberg) de nuestra capacidad mental. En muchos restaurantes es costumbre dejar una propina (tip), pero si acudes a un hipódromo y alguien te ofrece un “tip”, es posible que te esté “soplando” el caballo ganador. En el caso de que semejante abuso de confianza choque con tu código ético, siempre puedes dar un “tip-off” (soplo) a la policía.

Rolling stone

Un proverbio inglés reza así: “A rolling stone gathers no moss”, que literalmente significa “piedra que rueda no cría musgo”. De los refranes españoles, quizá “hombre de muchos oficios, pobre seguro” sea el más parecido, por su sentido peyorativo.

El gran bluesman Muddy Waters grabó en 1948 “Rollin’ stone”, canción que dio un cariz positivo a la expresión. Tanto que, en 1962, cuando unos jóvenes rockeros londinenses apellidados Jagger, Richards y Jones buscaban nombre para su grupo, eligieron Rolling Stones.

Bob Dylan grabó la rompedora “Like a rolling stone” en 1965, y en 1967 nació en San Francisco la revista musical “Rolling Stone”. El resto es historia: los cantantes contestatarios que nos exhortaban a no criar musgo viven desde entonces rodeados de lujos.

Issue

 En sintonía con la tendencia anglosajona de dotar a cada palabra de varios significados, “issue” quiere decir muchas cosas. Como verbo, “to issue” abarca “arrojar”, “expedir”, “emitir o poner en circulación” y “publicar”, y también “manar”, “proceder”… Y el sustantivo “issue”: “edición”, “tirada”, “emisión”, “expedición”, etcétera. Sin olvidar las expresiones “to take issue with” (llevar la contraria) o “at issue” (en disputa).

La corrección política adoptó esta voz con entusiasmo para convertirla en sinónimo de “causa”, “cuestión” y, por ende, “problema”. Por ejemplo, al referirse a una persona con problemas con el alcohol, se empleaba el eufemismo “alcohol issue”. Ahora, se tiende a sustituirlo por el incluso más ridículo “situation”. John W. Wilkinson 

Stuff

Procedente del latín (“stuppa”), esta humilde palabra pasa al inglés como “stuff ” y al castellano como “estopa”, vocablo que, además de a la parte basta del lino o del cáñamo que queda en el rastrillo cuando se rastrilla, se refi ere al material que se emplea para calafatear el casco de una nave.
De ahí que los ingleses llamen “stuff ” a cualquier materia, material o sustancia, mientras que el verbo “to stuff ” comprende toda acción que tenga que ver con tapar, henchir, atiborrar, rellenar, embutir o colmar. En la segunda mitad del último siglo, “stuff ” se convirtió en una palabra comodín.
El novelista Tom Wolfe tituló un libro sobre los astronautas de la NASA “The right stuff ”, frase que fue traducida como “Lo que hay que tener”. Al inicio de la invasión de Iraq, al ser informado Donald Rumsfeld, secretario de Estado estadounidense, de los muchos casos de pillaje que se producían, se limitó a espetar: “Stuff happens” (“son cosas que ocurren”). Pues eso. 

Outlet

“Salida, orificio de salida, desagüe, respiradero, abertura, toma de corriente, corriente que sale de un lago…” Sirva este pequeño muestrario de acepciones de “outlet” en español para remontarnos al origen del significado de este anglicismo que cada vez está más en boga. Cuando están bajo presión o en el punto de ebullición, los deseos, el talento o la creatividad precisan de una salida, una válvula de escape; es decir: un “outlet”. Y así funciona también para los fabricantes y los diseñadores de la moda.

Basado en la venta de artículos de primeras marcas de temporadas anteriores, este modelo de comercio se ubicó en un principio en las afueras de las grandes ciudades, pero últimamente han aparecido muchos “outlets” en las principales calles de nuestras capitales. Así que la denominación de lo que en principio era un simple recurso de venta ha pasado a designar a los comercios que lo utilizan.

Background

“Back” (espalda, lomo, dorso, reverso…) y “ground” (terreno, suelo, fundamento…) dan “background” (fondo, último término, lontananza). El vocablo se acuñó en el siglo XVII en los teatros ingleses para referirse al espacio que había en el escenario detrás de los actores; luego, por extensión, al fondo o el segundo plano de un cuadro o fotografía.

También podemos hablar de “background music or noise” (música o ruido de fondo), “historical background” (fondo o precedentes históricos) y “background información” (la formación personal –familia, religión…– de una persona), que es lo que nos piden que incluyamos en el curriculum vitae cuando acudimos a una entrevista de trabajo.

Ortega y Gasset, quien decía que él era él y sus circunstancias, hoy quizá podría decir: “Yo soy yo y mi ‘background’”. Mas, ¿es un mero matiz?

Kit 

En este mundo globalizado, al llegar el viajero a destino le suelen dar la bienvenida con una sonrisa oriental y un “kit”. Este robusto monosílabo de origen neerlandés lo adoptaron los ingleses para referirse a un cuenco de madera. Con el tiempo, tomó el significado de “conjunto de piezas”, máxime el equipo de un soldado o las herramientas de un artesano.

Según el “Diccionario panhispánico de dudas”, por “kit” se entiende un “juego de piezas para armar o montar un objeto” o un “conjunto de productos y utensilios, destinados a un mismo fin, que se venden juntos”. Y añade: “En la mayoría de los casos es sustituible por voces españolas como ‘juego’, ‘equipo’ o ‘estuche’”. Pero llamamos “kit” a cualquier bolsa o estuche que contiene objetos sin relación entre sí.

Chip

Esta antiquísima palabra inglesa denominaba una pieza pequeña de cualquier material sólido: una astilla de madera, un pedacito de loza… De ahí que el verbo to chip signifique descantillar. Un niño que se parece mucho a su padre es un chip of the old block (de tal palo, tal astilla), e ir por el mundo with a chip on your shoulder (literalmente, con un chip en el hombro) es ser un resentido. Cuando un genio anónimo inventó las patatas fritas, no tardaron en ser bautizadas chips y, junto al pescado rebozado, formaron el dúo culinario inglés más famoso: fish and chips. Hace casi medio siglo, cuando se inventó el primer pequeño circuito integrado que realiza numerosas funciones en ordenadores, los informáticos no dudaron en cuál iba a ser su nombre, y con este significado ha entrado por la puerta grande en la lengua española.

Commuters

En las postrimerías del siglo XIX la flamante red de ferrocarriles permitió a miles de familias huir de las congestionadas ciudades. El tren era un medio de transporte lo bastante económico y eficiente como para que uno pudiera soñar con poseer su casita en medio de un bonito jardín. Entonces nacieron los suburbios. Los empleados que viajaban a diario de las afueras al centro compraban un commutation ticket (un abono), cuyo nombre viene del verbo to commute (conmutar, permutar); mientras que los abonados fueron conocidos como commuters. Ahora son mayoría, y no sólo en las conurbaciones norteamericanas. Lástima que el transporte público haya dejado de ser tan barato y eficiente. Ya son legión los commuters que quisieran conmutar su idílica casa en el extrarradio –¿se acuerdan de American Beauty?– por un pisito en el centro.

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