Entrevista a Jordi Évole, “el follonero”

Posted on marzo 4, 2008 por

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Laura Sala

Llega el año 2000 y entras a formar parte de El Terrat. ¿Cómo llegas ahí?
Por un currículum. Me hicieron unas pruebas de guión y debió de caer en manos de alguien que se lo creyó todo y me cogieron.

¿Qué tal el cambio de ‘Buenafuente’ a La Sexta? ¿Llegó porque tenéis participación en la cadena?
Lo de la participación no tengo claro que influyera mucho. Nos apetecía un cambio, y creímos que yendo a La Sexta podríamos hacer lo que realmente nos apetecía. Además, ha sido muy poco traumático en relación con Antena 3. Creo que ha sido uno de los cambios menos polémicos de la televisión de los últimos años.

Pero seguís empezando de madrugada. ¿No se tendrían que empezar a emitir más temprano los programas buenos?
Realmente, ‘Buenafuente’ se emite muy temprano. La gente que se levanta temprano puede verlo. La tradición americana tiende a programar los late-shows a las 23,30 h, pero en España el prime-time dura mucho y eso hace que empiecen muy tarde. Nosotros tenemos la suerte de ser el que empieza antes, a las doce de la noche. A mí me gustaría ir media hora antes, pero de momento no puede ser.

¿Cuál es tu trabajo como subdirector?
Actualmente no tengo ese cargo. En Antena 3 sí lo tenía, pero debido al exceso de trabajo como “Follonero” y como guionista y a otros proyectos dentro de la empresa, era imposible.

¿No os habéis planteado hacer un programa de humor tipo Monty Python?
Son demasiado buenos. Nosotros tenemos que conformarnos con lo que hacemos, aunque creo que en nuestros programas se ve su influencia. Hacer un programa exclusivamente de gags, con el nivel surrealista que tenían los Monty Python y en una franja comercial como la que nos ofrecen las cadenas, sería muy difícil. Pero hay muy buenos programas de gags que siguen esta línea. Hay uno en La 2 a las 23,30 h [‘Muchachada nui’] que tiene una buena audiencia para La 2. Pero no es una audiencia competitiva para un canal puramente comercial.

¿Qué harías con la televisión? ¿Qué parrilla propondrías tú?
Ser programador de televisión es de los peores trabajos que hay ahora mismo en España. Creo que, actualmente, ese y el de seleccionador nacional son los peores trabajos que hay. No me obligues a hacer parrillas porque fracasaría, seguro.

¿Pero qué echas de menos?
Que se vuelvan a poner de moda los striptease, porque hace tiempo que los programas son demasiado políticamente correctos. Ya no sólo los personales, íntimos, los que cuentan su vida, sino los carnales, que son mucho más agradecidos a la vista.

Como guionista, ¿en qué te inspiras? ¿Apuntas cualquier detalle cotidiano?
Antes dormía con una libreta en la mesita de noche y lo apuntaba todo, pero ahora me inspiro mucho leyendo periódicos, revistas y, sobre todo, en la barra de un bar. Lanzo un titular al que tengo sentado al lado que no conozco de nada, y ese tío es un sabio, te enseña a ver las cosas de otra manera. Los que trabajamos en la tele tendemos a dramatizar mucho las cosas, cómo las decimos y cómo las dejamos de decir, pero sales a la calle y ves que la gente lo habla con naturalidad y con un lenguaje mucho más claro. A veces nosotros nos olvidamos de ese lenguaje.

¿Los guionistas son personas tímidas a las que no les gusta estar delante de las cámaras? ¿O tú querías ser actor?
Pues no, lo mío llegó por casualidad. Querían a un actor para este personaje, le llamaron, el actor cobraba dinero y yo no. Andreu me dijo “hazlo tú, que lo harás gratis”, y así empezó todo.

Antes de ponerte entre el público, ¿sigues algún ritual?
Procuro tomarme una cerveza. Siempre me da ese puntillo. Como la droga me da miedo y nunca he tomado, pues tengo que recorrer al alcohol suave, como una mediana. Con una tengo suficiente, soy pequeñito y tengo poca sangre.

¿Dónde se aprende el humor, es innato o se podría estudiar en una carrera?
Ya hay mucha risa de carrera. Te aseguro que hice asignaturas en Periodismo que eran para partirse de risa. No sé si su finalidad era la de hacer reír, pero a mí me hacían mucha gracia. Leo foros de gente preocupada por las parejas sentimentales de Andreu, de Edu Soto…

¿Con quién sales tú?
¿Me quieres preguntar con quién salgo o si me preocupa Andreu o Edu? Yo no intereso en la prensa rosa. Tendríamos que montar algún escándalo. Si se te ocurre algo me lo dices (risas).

¿Cómo te tomas las audiencias? ¿Son fiables si se basan en medidores que tienen sólo 4.000 familias de toda España?
De momento es lo que hay, y es de lo que se fían las empresas que ponen la publicidad. No tenemos otro medidor. Tampoco hay otro trabajo en el que al día siguiente tengas un resultado tan inmediato y minuto a minuto. Es una locura. A veces retiran unos programas injustamente y mantienen otros también injustamente. Me da mucha rabia que, por un mal dato, se carguen un programa que con un poco de paciencia hubiera podido funcionar. Nos tenemos que fiar de las audiencias y todos los que trabajamos ya tenemos un gusanillo dentro que nos hace consultarlas cada día. Esto, a pesar de ser una puta mierda, es así.

¿Todos los programas acabarían siendo de prensa rosa si tuviéramos que fiarnos siempre de la audiencia? ¿No crees que se debería apostar por educar al público?
Sí, a veces nos agarramos a esa frase de algún programador que dice que damos a la audiencia lo que la audiencia quiere. Yo creo que la audiencia quiere muchas cosas, y que se ha demostrado con otros programas que no hablan del corazón y han funcionado, y series de gran calidad que también. O sea, que no sólo funciona gente desnudándose sentimentalmente delante de una cámara en un plató. Ahora los niños, de mayores, quieren ser famosos, y las adolescentes quieren operarse las tetas.

¿Hacia dónde vamos?
A mí que las adolescentes se operen las tetas no me parece mal (risas). No, es broma. El problema de la tele es que tiene un impacto brutal sobre el público, y si una chavala ve que en ‘Gran Hermano’ todas tienen las tetas de la talla 100 y ella tiene la 80, pues querrá las tetas de la talla 100. Si, en cambio, todas las concursantes fueran planas, pues quizás se pondría de moda lo otro.

¿Uno se puede reír de todo?
Sí, mientras no ofendamos o hiramos la sensibilidad de alguien que pueda estar afectado por una enfermedad, por actos de terrorismo, etc. Para hacer humor la distancia es fundamental. Hay temas que son sagrados y que con el tiempo han dejado de serlo, como las Torres Gemelas. A la mañana siguiente nadie hacía un chiste, pero con el tiempo y la distancia se hacen.

Muchas chicas decimos que lo que nos gusta de un hombre es que nos haga reír. ¿Es verdad?
Yo he conquistado por mi físico (risas). No, he sido tan mal ligón que ni he intentando hacer reír. Soy un fracasado en este terreno (risas).

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