Kosovo y sus `embajadores´ en España

Posted on febrero 28, 2008 por

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25/02/08
Rafik Hajdari es un tipo conocido por los especialistas en delincuencia organizada de la Guardia Civil. Es kosovar y ladrón, uno más en una docena de clanes que han atracado Kosovo y sus `embajadores´ en Españamillares de polígonos industriales, bancos y empresas en toda España. A finales de 2006 le detuvieron. En su espalda, los guardias observaron un tatuaje gigante con la bandera de la Gran Albania, la bandera oficiosa de los kosovares y su guerrilla. Hajdari, que quedó pronto en libertad, como la inmensa mayoría de los atracadores de polígonos en España, es un ex combatiente de la guerrilla kosovar (UÇK) que se enfrentó al ejército yugoslavo a finales de los noventa. Como él, al menos dos centenares de kosovares llegaron a España procedentes de Alemania, Italia, Suiza y otros países europeos. También algo más de 1.400 fueron aceptados como refugiados políticos.

“Los primeros años, los delincuentes, que entonces eran unos trescientos, se dedicaron a atracar polígonos industriales. Es un robo para el que no hay condena. No entran en prisión, no van a los juicios…”, asegura un policía. Un veterano guardia civil añade: “Fueron tiempos en los que la gente tenía dinero negro guardado en cajas fuertes, por el tema del cambio a euros. Se hincharon”. Los grupos de clanes delincuentes kosovares atracaron polígonos en toda España. Un informe de la Guardia Civil calculó que sólo en 1999 los clanes habían robado 1.064 empresas llevándose 2.558 millones de pesetas (algo más de quince millones de euros). “Por entonces, al menos la mitad de ese dinero era enviado a Kosovo para financiar a la guerrilla y sus familias”, recuerda un oficial. La otra mitad del dinero los guerrilleros kosovares en España lo gastaban en prostitutas, especialmente suramericanas, su debilidad. “Nunca prostituyen a mujeres kosovares, tienen códigos de clan parecidos a los de los gitanos”, subraya un especialista.

Ese régimen de atracos y envíos continuó intensamente al menos hasta 2004 (es decir, los clanes kosovares han logrado al menos unos 75 millones de euros en nuestro país). En esos años, la OTAN bombardeó Belgrado y Naciones Unidas envió su misión de pacificación a Kosovo, donde continúa. La guerrilla pasó a ser un partido político y su jefe, Hassan Thaci, ya es el presidente de un nuevo país reconocido por las principales potencias occidentales. Thaci y sus seguidores han cambiado el fusil por la corbata. Pero en España, esos guerrilleros han encontrado en la delincuencia su forma de vida. “Los hombres de los viejos clanes, como los Maqatena y los Barbatoucci, se han establecido aquí, incluso se han casado con españolas. Obviamente ya no trabajan. Alguno incluso ha levantado un hotel en Kosovo con el dinero que se ha llevado de aquí. Ha tenido el detalle de llamarlo Hotel Madrid”, indica un policía.

Junto a los viejos clásicos, “han llegado generaciones nuevas. Algunos siguen atracando polígonos, pero es un terreno ya muy quemado. Otros se han decidido con los bancos y con casas –admite un guardia civil–. Ya no viven todos en la ‘Pequeña Pristina’ –como llaman a la zona entre Legazpi y Antonio López, al sur de Madrid–, algunos están ubicados en Gavà y Castelldefels (Barcelona) y otros en Torrevieja (Alicante)”. Y ahora se mueven mucho más. Por ejemplo, la banda kosovar que trató de asaltar el chalé de la familia Tous (el yerno del dueño mató a uno de ellos durante el ataque, el 9 de diciembre de 2006) alquiló el coche en Sevilla, otros en Valencia… Utilizan inhibidores de frecuencias –comprados o fabricados por ellos mismos– para que las alarmas de los bancos y de las casas no funcionen. Y llevan hasta 18 teléfonos móviles por mochila. Son grupos de cinco a ocho personas, casi siempre con algún conductor experto. Ya no sólo se mueven por España. Uno de los detenidos por el caso Tous había cometido treinta atracos en Suiza. Otros, en Italia, Francia y Alemania. Todos vivían en Madrid.

Y, eso sí, el dinero sigue fluyendo por millones hacia Kosovo. Siempre en cantidades de 3.000 en 3.000 euros para que las autoridades españolas no intervengan. Uno de los grupos kosovares desmantelados por la UCO de la Guardia Civil en 2006 había enviado 234.373 euros a su país en apenas cinco meses.

Las estrategias para burlar las lagunas del sistema jurídico español siguen siendo artesanales y efectivas. Por ejemplo, cambian su nombre o su apellido (basta una letra) para no figurar como detenidos alguna vez. También utilizan identidades de personajes famosos. Así, policía y Guardia Civil han detenido a alguien en cuyo pasaporte decía ser Pavarotti o el actor y director de cine más popular de Albania, Faruk Begolli. Obviamente, los pasaportes son falsos –eslovenos, italianos, daneses, belgas…–, y la impotencia de policías y guardias civiles continúa. Hace unos meses, dos delincuentes kosovares conocidos y con antecedentes fueron parados de madrugada en un control antiterrorista de la Guardia Civil en Vizcaya. En el coche, alquilado a nombre de una italiana, llevaban un inhibidor de frecuencias, mazas, palancas, bates… Los agentes les tomaron nota y les citaron para el futuro juicio, como manda la ley. Y los kosovares siguieron su camino.

Debido al despliegue de las mafias kosovares en la Unión Europea, la Europol, la policía de la UE, ha tenido que crear un grupo dedicado exclusivamente a perseguir sus fechorías. La importancia del dinero de esos emigrantes en su país, con una gran tasa de paro (ver recuadro), es capital. O lo ha sido hasta ahora, ya que los kosovares tendrán que elegir entre impulsar su economía con ingresos de grupos mafiosos o levantar casi de cero un país pequeño y honrado.

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