Asesinan con saña a homosexuales de México

Posted on febrero 28, 2008 por

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Cada dos días, un homosexual es asesinado en América Latina. México ocupa el segundo lugar en asesinatos contra personas gay, lesbianas o transexuales. La semana pasada, el cuerpo sin vida de un hombre fue encontrado boca abajo, con golpes y las manos atadas. La víctima era portadora del VIH.

Alejandro Fuentes Mejía, guerrerense de 48 años de edad fue apuñalado a muerte. Se sospecha de grupos homofóbicos. Crimenes de Odio - Mejía, fue encontrado muerto por asfixia y golpes, boca abajo y con las manos atadas. Tenía una cartulina a la altura de los glúteos, la cual llevaba dos mensajes, el primero: “Esto me pasa por infectar de Sida a personas inocentes”; el segundo: “por haber infectado a mi hijo de Sida”.

Cada mes, según cifras de organizaciones no gubernamentales, en México son asesinadas 15 personas por homofobia. La mayoría de los casos quedan impunes, pues existe la tendencia de las procuradurías a minimizar estas agresiones.

Hace poco, se encontró el cuerpo de Antonio de Jesús Ruiz García. Tenía 16 años de edad. Sus vecinos lo recuerdan como un adolescente que bebía y se drogaba en exceso, tanto que con frecuencia perdía la ropa.

Antonio fue encontrado desnudo, con el cabello rapado a medias con tijeras y un rastrello, en el lado derecho del tórax tenía escrito con plumón verde “soy puto y qué”, mientras en la pierna derecha, cerca del glúteo, se leía, “lo que quieras”.

Quizá por eso el barrio se creía que el muchacho era homosexual y aunque nadie se atrevió a señalar una relación de este tipo, quienes pintaron en su cuerpo las leyendas homofóbicas no tuvieron dudas: en muchas partes de México el color verde generalmente se asocia a los hombres con orientación sexual distinta.

El delito de ser homosexual

Víctor López Díaz fue detenido por agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del Distrito Federal, porque caminaba tomado de las manos de dos muchachos en la Zona Rosa.

No pudo evitarlo, confiesa: esa noche se le juntaron un ex novio y la pareja con quien salía “y se me hizo feo dejar a uno de los dos“. La explicación no satisfizo a los uniformados que, sin más, detuvieron a los jóvenes junto con otros cuatro amigos a quienes trasladaron al juzgado cívico. Allí, varias horas después, supieron el motivo de su captura: tomar de la mano a un hombre, besarlo o simplemente expresar cariño en la vía pública hacia la pareja del mismo sexo es, para los policías preventivos, incitar a la prostitución.

“Solo caminábamos al Metro”, insiste López Díaz. “Nos detuvieron por expresar en la calle como somos, esa es la verdad. Fue indignante, pura discriminación“.

El año pasado, Marroquín Reyes, apodado El Sádico, un asesino serial de homosexuales, no dejó lugar a dudas en sus declaraciones: “Considero que en cierta manera hasta le hacía un bien a la sociedad. Digo, actualmente, en la televisión, por todas partes vemos este tipo de gente y hacen que se malee la infancia. Repito, me deshice de cuatro homosexuales que, de alguna manera, afectan a la sociedad. Digo, se sube uno al Metro y se van besuqueando. Voy por la calle y me chiflan, me hablan.”.

La certeza “justiciera” de estar eliminando a los elementos más “despreciables” que amenazan a la sociedad, hace que este tipo de criminales no sientan remordimiento alguno: “No me arrepiento, (lo volvería a hacer) sólo que ahora refinaría mis métodos para no cometer los mismos errores”.

Los crímenes de odio por homofobia han sido una constante en la historia de América Latina. Sin embargo, la falta de reconocimiento de la existencia de este tipo de crímenes por parte de las autoridades y de la sociedad en su conjunto ha impedido que se actúe con eficacia y se tomen las medidas necesarias para prevenirlo

Asilo político en los Estados Unidos

Muchos homosexuales que son violentados en sus países a causa de su orientación sexual y/o identidad de género piden asilo político en países de primer mundo. De acuerdo con la AP, decenas de gays y lesbianas han recibido asilo en los Estados Unidos desde que se aprobó esta ley en 1994.

Cada año, se reciben aproximadamente 147,000 solicitudes de asilo político, pero solo se conceden un poco más de ocho mil.

Adriana Ávila Siurob/Anodis

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