Empate en el fondo, victoria de Zapatero en las formas

Posted on febrero 27, 2008 por

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El primer debate entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy no se ha saldado con un claro vencedor. Ambos han estado a ratos espesos y a ratos brillantes. Uno ha manejado mejor la economía y las políticas sociales y otro el terrorismo y el modelo de Estado. Se puede decir que en el fondo ha habido un empate.
Por: Álvaro Nieto
Sin embargo, no se puede decir lo mismo de las cuestiones formales. En este caso el presidente del Gobierno se ha impuesto con claridad. Ha estado más natural y relajado, ha transmitido más confianza al espectador y ha sabido mantener, pese a la tensión, un semblante sosegado durante la mayoría del debate.

Por el contrario, Rajoy ha estado muy nervioso. Ya desde el principio, nada más llegar al recinto, se le vio posar ante los fotógrafos dando pequeños saltitos y sin saber qué hacer con las manos. Sus primeras intervenciones fueron demasiado rígidas, dando la sensación de que recitaba de memoria y hablando atropelladamente. Se hizo un lío con los gráficos. Era todo nervios: abría y cerraba reiteradamente el bolígrafo y el vertiginoso movimiento de su chaqueta indicaba que su pierna izquierda tenía vida propia. Incluso en un momento dado dio a entender que no sabía lo que era un bonobús.

Sus gestos cuando hablaba Zapatero no fueron muy afortunados. El plano de cámara, excesivamente cerca del rostro, acentuó determinados tics del presidente del PP, sobre todo su extraño movimiento de ojos. Para colmo, Rajoy perdió la batalla de la vestimenta desde el primer momento al presentarse en el debate con un traje que le estaba pequeño y de un tono azul desfasado. Y dejó que se viera demasiado su aparatoso reloj, algo que la experiencia demuestra que no ayuda en este tipo de eventos.

Luego, con el paso de los minutos, Rajoy fue serenándose y empezó a soltarse. Fue de menos a más. Llegó a improvisar y ahí fue cuando estuvo mejor. El problema es que al final se hizo un pequeño lío entre el trasvase del Ebro y el pacto del Tinell… y estuvo demasiado crispado cuando reprochó al presidente no haber atendido a los afectados por los incendios y agredir a las víctimas del terrorismo.

Zapatero, por el contrario, empezó muy bien y fue perdiendo gas. Perdió el tramo sectorial sobre terrorismo, pero supo salir airoso del de política territorial, donde no lo tenía fácil. Consciente de que su oponente iba a mejor, el presidente endureció el gesto y no dudó en sacar a relucir el 11-M, la guerra de Irak, el Prestige, Aznar… Abusó en exceso de echar la vista atrás para recordar cómo era Rajoy como ministro y estuvo algo faltón interrumpiendo constantemente a su oponente. Por cierto, muy mal eso de atribuirse en beneficio propio el Oscar recién ganado por Javier Bardem cuando el actor es simpatizante de Izquierda Unida desde hace tiempo.

En términos generales, el debate fue de menos a más. El formato tan encorsetado que se había pactado de antemano dejó poco margen de discusión a los candidatos, que se limitaron durante los primeros turnos a soltar su parrafada sin atender a lo que decía el rival. SIn embargo, con el paso de los minutos la cosa fue calentándose y sí que hubo algo de confrontación de ideas y cierta chispa.

Al final, y como si de la noche electoral se tratase, todos salieron contentos. Unos y otros cantaron victoria. Eso sí, las tres encuestas realizadas (Antena-3, Cuatro y La Sexta) dieron vencedor a Zapatero.

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