El terror de las empresas en Europa

Posted on febrero 25, 2008 por

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February 25, 2008 4:33 a.m.

Por Charles Forelle

BRUSELAS — La semana pasada, Microsoft Corp. prometió una nueva era de colaboración con los desarrolladores rivales de software y con una persona que no escribe códigos de programación: la comisionada antimonopolio de la Unión Europea Neelie Kroes.

Sin embargo, Kroes no aceptó la rama de olivo.

Minutos después de que Microsoft diera inicio a una publicitada rueda de prensa en la que anunció que brindaría a los competidores mayor acceso a su código secreto, lo que los pone al mismo nivel con los desarrolladores que diseñan su sistema operativo Windows, la oficina de Kroes respondió que no es la primera vez que escucha tales promesas. En un comunicado, el regulador mencionó que Microsoft ha realizado “al menos cuatro declaraciones similares” en el pasado. La UE prometió seguir adelante con dos investigaciones sobre las prácticas de la compañía que lanzó el mes pasado.

Impresión equivocada

Debido, en buena parte, a su dura posición frente a Microsoft, Kroes tal vez se ha convertido en la reguladora antimonopolio más temida del mundo. Para muchos en Europa y el resto del mundo que han seguido su ascenso, su agresividad constituye una sorpresa.

Cuando esta holandesa de 66 años asumió el cargo de zar de la competencia de Europa hace tres años, las grandes empresas recibieron la noticia con un dejo de alivio. Kroes pasó años escalando posiciones en el partido pro-negocios de Holanda e hizo lobby a favor de las empresas. En los últimos años, participó en la junta directiva de varias compañías.

Los defensores europeos de una política antimonopolio severa temían que Kroes cambiara el curso establecido por sus dos predecesores, que forjaron la reputación de la Unión Europea como un regulador vigoroso que no tiene miedo a enfrentarse a las empresas más grandes.

Su predecesor, Mario Monti, hundió el plan de General Electric Co. para comprar Honeywell International Inc. en 2001. Antes de dejar el cargo, Monti impuso una multa de 497 millones de euros a Microsoft (US$613 millones en aquel entonces). Los críticos decían que Monti luchaba en contra de las empresas abusivas, mientras que Kroes era parte de sus juntas directivas.

No obstante, Kroes continuó el curso agresivo sentado por sus antecesores. Una serie de empresas estadounidenses de tecnología, entre las que se encuentran Intel Corp., Qualcomm Inc. y Rambus Inc., están en su mira este año.

[neelie]

La adquisición de la firma de publicidad en Internet DoubleClick Inc.por parte de Google Inc., que ya ha sido aprobada por la Comisión Federal de Comercio de EE.UU. ahora depende de su visto bueno. Kroes recibió un impulso en septiembre, cuando obtuvo una importante victoria en los tribunales contra Microsoft, que ratificó su postura agresiva. Microsoft, que ha prometido cooperar con las investigaciones de la UE, no hizo comentarios sobre su relación con Kroes.

Kroes ha ejercido las amplias facultades que la UE le otorga a su oficina. Bajo su batuta, los investigadores de la UE lanzaron allanamientos sorpresa a varias oficinas para recolectar documentos relacionados a amplias “investigaciones de sector”.

Kroes anuncia gustosa grandes multas en conferencias de prensa y ha denunciado con bombos y platillos a las empresas que, en su opinión, están pisoteando a los consumidores.

En una entrevista en Berlaymont, la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Kroes se refirió media docena de veces a su deseo de tener reglas de juego “justas y equitativas”. Mientras los reguladores estadounidenses prefieren esperar y ver qué sucede cuando una compañía se vuelve dominante, Kroes se inclina a actuar en forma preventiva. Si una compañía “está bloqueando la competencia, entonces a fin de cuentas habrá un tipo de monopolio”, dice. “Si se espera… será muy tarde”.

Para sus detractores, Kroes encarna la tendencia europea de sobrerregular a los negocios. Para sus defensores, ella se enfrenta a compañías que el resto del mundo es demasiado tímido para encarar. “Kroes ha sido tremendamente determinada y coherente”, asegura Monti, su predecesor.

Los críticos también alegan que no tiene preparación formal en asuntos antimonopolio y que no es abogada. Ella le resta importancia a las acusaciones diciendo que se considera una “generalista” que usa las opiniones de su equipo de especialistas para tomar “una decisión equilibrada”.

La UE vs. Microsoft

Cuando asumió su cargo a finales de 2004, heredó una de las mayores batallas antimonopolio en la historia europea. Al final de su gestión, Monti acusó a Microsoft de abusar de su poder de mercado al ocultar documentación técnica a uno de sus rivales y ligar su reproductor de medios a su sistema operativo Windows para cerrarle el paso a sus competidores.

Durante su primer año, el presidente ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, intentó persuadirla de que su compañía estaba trabajando para entregar documentación que ayudaría a que las máquinas que usan el software de sus rivales se comunicaran con computadoras que usan la plataforma de Microsoft, tal como la Unión Europea lo exigía.

Para Kroes, sin embargo, el progreso era lento. En 2006, dijo que Microsoft no había suministrado la documentación que Monti pidió en 2004 y, por lo tanto, multó a la compañía con 281 millones de euros. Microsoft “no ha puesto fin a su conducta ilegal”, aseveró.

En septiembre del año pasado, Kroes obtuvo su mayor triunfo. El Tribunal de Primera Instancia en Luxemburgo, que falla sobre las decisiones de la Comisión Europea, ratificó la decisión de Monti y reiteró que Microsoft debe divulgar los protocolos de comunicaciones usados por su sistema operativo en los servidores.

En octubre, Kroes y Microsoft llegaron a un acuerdo bajo el cual Microsoft licenciará su documentación a sus rivales, lo que daría por terminado los problemas para la empresa.

En enero, sin embargo, la oficina de Kroes abrió dos nuevas investigaciones. Una para ver si Microsoft ata ilegalmente su navegador Internet Explorer a Windows, en detrimento de fabricantes más pequeños como Opera Software ASA.

También investiga si el control de los formatos de archivo y otras especificaciones técnicas afectan a los vendedores de software que compiten con Microsoft para escribir programas para Windows. El anuncio de la semana pasada tenía la intención de aliviar la segunda preocupación, pero la respuesta de la UE sugiere que Microsoft aún no ha ido suficientemente lejos.

Por su parte, Kroes interpreta a su manera la victoria de septiembre: “Siga en esta dirección”, señala. “Todavía hay mucho que hacer”.

Publlicado en:

Wall Street Journal

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