¿Internet está acabando con las revistas eróticas?

Posted on febrero 24, 2008 por

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Mientras los sitios eróticos crecen, las revistas del género ven caer sus ventas si no se adecúan con astucia y creatividad comercial a los tiempos que corren. En Argentina, Hombre, Maxim y Playboy se miden con Latinlov, Supergatitas y Taringa! en una guerra caliente.

Por Javier Sinay, de la redacción de Clarín.com

Una chica posando en su habitación con una musculosa sensual de la que asoma un hombro, un par de amigas saltando a la pileta con la bikini un poco corrida, un travesti haciendo su book en una terraza, una novia a punto de desnudarse mirando a su novio (que la fotografía con su celular), más chicas posando, pero esta vez en ropa interior, y aún más… pero ya sin ropa y reflejadas en los espejos rayados de algún hotel alojamiento, de cara al acto sexual (¡!). Las galerías de fotos del sitio rosarino Supergatitas van sin peajes (y con cierto humor grotesco implícito) de lo naif a lo hardcore de la pornografía amateur, y el boca a boca viene creciendo desde el año 2001. Hoy, el site es uno de los más famosos del género en nuestro país, a tal punto que el índicador online Alexa lo ubica en el puesto número 82 entre las webs más consultadas de la Argentina, por arriba del sitio del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Desde Rosario, su webmaster Gabriel Aito dice sin ponerse colorado que “aquí es más o menos como Central y Ñuls… hasta el que no tiene PC sabe qué es Supergatitas”.

En paralelo al exitoso caso Supergatitas, en Estados Unidos las revistas eróticas masculinas ven caer sus ventas: Playboy oscila entre los 3,2 y los 4 millones de ejemplares vendidos, habiendo conocido épocas de 6; Penthouse llega a los 565 mil, perdiendo un millón en cinco años; y Screw cae de 140 mil a 30 mil, donde quiebra.

¡Alarma! Ambas vertientes parecen indicar que internet está quitándole público a las revistas del género masculino/erótico. ¿Hay crisis en puerta? En Argentina, los editores de Maxim, Hombre y Playboy –las publicaciones líderes del segmento- no temen. Soplan vientos favorables: en los últimos cuatro años se lanzaron estos títulos y otros (las más osadas Latinlov, Premium y Ruta 69; las más refinadas Brando y Tendencia Hombre) para alcanzar hoy por hoy y de una punta a la otra del abanico una tirada promedio de 200 mil ejemplares mensuales. “La competencia no se da entre soportes, sino entre las propias revistas y en el kiosko”, dice Maximiliano Sardi, subeditor de Hombre, publicación que acaba de inaugurar un site en vistas a complementar contenidos. Lucas Jinkis, director de la edición argentina de Playboy, adhiere: “Es totalmente falso que las revistas pierdan lectores frente a internet. Son dos cosas diferentes, no hay superposicion de target, por eso pueden convivir dos medios parecidos en diferentes plataformas. El secreto es entender cuál es el target de cada uno: el lector de Playboy nos exige un medio para tenerlo todo el mes junto a él; en cambio, el cybernauta maneja otros tiempos y pretende encontrar fotos de mujeres desnudas despampanantes”.

Por otro lado, el editor de Maxim, Felipe Viñals, admite “sin dudas” que internet fulminó a las revistas para adultos, pero hace una aclaración: “las revistas como Maxim pertenecen a otro género, son revistas de estilo de vida para hombres, en las que los lectores no vienen tanto a buscar la misma gratificación que les podría dar un sitio porno, sino un cóctel que tiene que ver más con el entretenimiento”. Es que desde los años ’90 las revistas del palo empezaron a reinventarse y migraron, amenazadas por los canales de cable que traían mejores imágenes (¡ratones más pícaros!), de la seriedad y la sensualidad tradicional de Playboy y Penthouse a la diversión sexy y provocadora de Maxim, FHM, Loaded y Stuff. Un conocido editor de la vieja guardia, Al Goldstein (fundador de la revista Screw, que cayó en quiebra en 2004, pero sobrevive en la Red), toma nota de la tendencia y advierte: “Somos un anacronismo, un dinosaurio, elefantes de camino al cementerio… El sistema ha cambiado y nostoros tenemos que cambiar con él si queremos sobrevivir”.

Si no puedes contra ellos, únete: entonces, para sobrevivir a internet, las revistas no tendrían que luchar contra ella, sino sumarla como recurso. Maximiliano Sardi cuenta que en el site de Hombre hay contenidos exclusivos de fotos y backstages y destaca otro valor de la Red: “Hay muchos blogs que levantan y comentan las fotos de la revista, y eso nos sirve como feedback”. Y Viñals retoma: “En todo caso, internet compite en otro nivel: ofrece una mayor interacción con el lector. Y a nivel comercial, los sitios de internet se usan para ofrecer paquetes y campañas paralelas a anunciantes. La supervivencia de los medios gráficos pasa por sumar formatos: el broadcasting para teléfonos celulares, como también internet. Porque en definitiva, y tal como está ahora el estado de la tecnología, tanto las revistas como los medios electrónicos están basados en la palabra escrita”.

¿Pero qué dicen desde internet? Para Manolo12, webmaster del concurrido site Taringa!, “el contenido de internet es infinitamente mayor al que puede brindar una revista, más directo y más económico”. Con un pie de papel y otro digital, Alberto Cortés, socio gerente de Latinlov, aporta que “hay una generación que ya no lee papel” y entre las ventajas de internet destaca que “tiene más voltaje erótico porque no tenés un ente de moralidad que controla todo”. Por mail, Gabriel, webmaster de Supergatitas.com, para la pelota y pide cautela: ” Hay gente que consume ambas cosas en este momento, que es de transicion, aunque avanza a una velocidad impresionante”. Tiene buenas razones para pensar así: el site surgió “como una locura adolescente” con la publicación de escorts y creció a fuerza de mejorar los contenidos (con la sección estrella de las galerías de fotos amateurs), incrementando su caudal en un 400% en los dos últimos años, con un tráfico diario de 29 mil visitas, según dice. ¡Y todo gracias a chicas comunes (¿la vecinita de al lado?) haciendo chanchadas! “La gente se anima a mostrar porque cambió la sociedad: ahora no existe el miedo al qué dirán”, analiza el webmaster. Y anota su principal punto a favor: “La ventaja más notable de internet es el bajo costo. Yo puedo hacer una producción de fotos con poco dinero y renovar el sitio a diario”.

Pero ¡atención!, que desde la vereda de enfrente, Sardi, de Hombre, retoma el mismo argumento y lo hace jugar a su favor. “Aunque hagamos una producción que termina en la web escaneada a los 15 días, vale la pena diferenciarse con buena calidad. Además, la revista tiene un valor coleccionable, es un fetiche”. Y Jinkis, de Playboy, acota en el mismo sentido: “Hoy hay muchísima información globalizada en línea, y sobre todo fotos de mujeres desnudas; por eso, para nosotros el diferencial no pasa por un aspecto cuantitativo (mostrar más desnudos) sino por un aspecto cualitativo (mostrar más calidad)”. Para seguir afinando la mira, hay que ir de menor a mayor y de lo particular a lo general. Porque a veces menos es más. Así, cierra el director de Playboy Argentina: “Las buenas ideas pueden sobrevivir porque son universales y están más allá de las modas. En Playboy somos, ni más ni menos, una revista con contenidos inteligentes para los hombres de nuestro tiempo. Y las mujeres siguen siendo, al menos esta mañana a primera hora, uno de sus intereses. Por eso seguimos aquí”.

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