EU: No se levantará el embargo a Cuba

Posted on febrero 21, 2008 por

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j. jesús esquivel

Washington, 19 de febrero (apro).- El gobierno de Estados Unidos enfatizó hoy que “no hará cambios” a su política de aislamiento sobre Cuba, ante la renuncia de Fidel Castro como presidente del país isleño, aun cuando en el Capitolio y en los centros de análisis le exigen al presidente George W. Bush, levantar el embargo.

“Yo veo a esto como un periodo de transición que debe de ser el comienzo de la transición para el pueblo de Cuba”, declaró desde Kigali, Ruanda, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, al ser cuestionado sobre el significado de la determinación que tomó el líder cubano.

“Creo que el cambio de Fidel Castro debería de ser un periodo de transición democrática… y eventualmente esta transición debe llevar a la celebración de elecciones justas y libres; y cuando digo elecciones libres y justas me refiero a unas auténticas elecciones, no a este tipo de elecciones cosméticas que los hermanos Castro quieren presentar como verdaderamente democráticas”, aclaró Bush.

El anuncio de Castro que ocurre a un año y medio de haber pasado temporalmente la presidencia de Cuba a su hermano Raúl, no provocó mucho entusiasmo entre el gobierno de Bush, quien desde su llegada a la Casa Blanca, en enero de 2001, cerró las puertas a los ligeros cambios que había impuesto Bill Clinton en la política de aislamiento contra la isla.

“No se levantará el embargo”, dijo John Negroponte, el subsecretario de Estado, al ser cuestionado sobre los cambios en Cuba.

Sean McCormack, el portavoz del Departamento de Estado, dijo, por su parte, que pese a que Fidel desista de seguir ejerciendo el poder, su hermano Raúl no significa cambio.

“Respecto a los pasos que ha tomado Raúl Castro, no creo que hayan sido cualitativos ni diferentes a los que realizó su hermano… Se realizan cambios en Cuba pero no sabemos exactamente qué cambios”, enfatizó el vocero del Departamento de Estado.

Nadie en Washington, ni en la misma Cuba, esperaba que el anuncio de Fidel Castro generara modificaciones en la política aislacionista que practica Estados Unidos sobre la isla desde el triunfo de la revolución castrista.

Además, en un año de elecciones presidenciales, sería un suicidio político, tanto para los demócratas como para los republicanos, promover el fin del embargo económico a Cuba porque en unos comicios muy cerrados, como los que se esperan para el próximo 4 de noviembre, el voto del exilio cubano en el estado de la Florida puede ser decisivo para elegir al próximo presidente de Estados Unidos.

“La comunidad internacional debe trabajar con el pueblo cubano para comenzar a construir las instituciones que son necesarias para la democracia”, agregó Bush desde África.

Lo que sí provoco en Washington la renuncia del líder cubano, fue una verdadera tormenta de opiniones por parte de políticos, aspirantes presidenciales y organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos.

“Le quiero decir al nuevo liderazgo de Cuba que el pueblo de Estados Unidos está listo para respaldarlo si se mueve hacia el camino de la democracia con reformas auténticas y sustanciales”, dijo la senadora Hillary Rodham Clinton, candidata a la nominación presidencial del Partido Demócrata.

La posición de Clinton dejó abierta a la posibilidad de un cambio en la relación Estados Unidos-Cuba, si ella gana la presidencia, misma posición que adoptó su contrincante por el banderín presidencial demócrata, el senador por el estado de Illinois, Barack Obama.

En el Congreso federal estadunidense, como era de esperarse, los líderes demócratas que siempre han luchado por abolir la política del aislamiento a Cuba, reiniciaron sus llamados a establecer una nueva relación de lazos comerciales, económicos y sociales.

“La renuncia de Fidel Castro es una nueva oportunidad para revisar nuestras fracasadas políticas hacia Cuba. Es tiempo de darle a nuestros agricultores y rancheros una política adecuada para la relación con Cuba y para comenzar a levantar las restricciones comerciales y de viajes”, señaló el senador demócrata del estado de Montana, Max Baucus, presidente del Comité de Finanzas del Senado.

Por su parte, Harry Reid, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, apuntó que Estados Unidos no debería concentrarse solamente en Fidel Castro, quien lo único que está realizando es formalizar la transición de poder a su hermano Raúl.

“Deberían enfocarse en los más de 11 millones de cubanos que siguen buscando la libertad que se merecen… es hora de reemplazar a la dictadura con la democracia”, sentenció Reid.

La Washington Office on Latin America (WOLA), organización no gubernamental dedicada a la defensa de los derechos humanos en el hemisferio occidental, criticó al gobierno de Bush por no responder a la renuncia de Castro con modificaciones a la política del aislacionismo.

“Estados Unidos se queda irrelevante ante ese proceso, llevando poca o nada de influencia en este momento histórico… la noción de que el embargo debilitará al gobierno y provocara una revuelta popular siempre ha sido una quimera”, declaró Geoff Thale, director de programas de WOLA.

Human Rights Watch, otra organización dedicada la defensa de los derechos humanos, consideró que la renuncia de Fidel al gobierno de la isla, en términos prácticos no significa nada porque el régimen se mantiene intacto en las manos de Raúl.

“Los mecanismos abusivos, legales e institucionales de Cuba continúan negándole a los cubanos sus derechos humanos básicos”, estableció José Miguel Vivanco, el director de HRW para las Américas. Sostuvo que la decisión de Estados Unidos de mantener el embargo económico, le permitirá a Raúl Castro justificar todo tipo de violación a los derechos humanos de los cubanos y seguir cerrándole las puertas a una genuina democratización de la isla.

Publicado en:

Proceso.com.mx

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