Fidel: el último mito viviente del siglo XX pasa a retiro

Posted on febrero 20, 2008 por

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/ La Nación / Agencias

Líder revolucionario sorprendió al mundo al renunciar a la presidencia cubana

 Pese a su decisión, Castro retendrá el cargo de primer secretario del Partido Comunista de Cuba. Con esto, no sólo mantendrá una alta cuota de influencia, sino que también supervisará la transición. Ya el 2006 había asombrado al mundo al anunciar intempestivamente su alejamiento “temporal” como guía supremo de uno de los procesos revolucionarios más trascendentales del siglo XX. Ayer, volvió a recurrir al elemento “sorpresa” para comunicar otro hecho histórico: su retiro voluntario.

Fidel Castro, el líder del último gobierno comunista de occidente y último mito viviente del siglo XX, anunció la drástica decisión de renunciar a la presidencia de Cuba tras casi medio siglo en el poder, abriendo así una nueva era en el devenir del particular régimen que impera en la isla desde 1959.

“No aspiraré ni aceptaré el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe”, afirmó Castro, de 81 años, en una carta publicada en el diario oficial Granma, cinco días antes de que el Parlamento electo en enero lo postulara para la reelección.

En la histórica misiva (ver nota), el sempiterno dirigente cubano no hizo mención de su cargo como primer secretario del Partido Comunista (PCC), lo que significa una amplia cuota de poder, por ser la fuerza gobernante y única legal en el país.

Ultimo líder histórico del comunismo, Fidel dio el paso al costado tras casi 19 meses de convalecer de una enfermedad intestinal que lo llevó a ceder el mando provisionalmente a su hermano Raúl, ministro de Defensa de 76 años, el 31 de julio de 2006.

La última vez visto en público fue el 26 de julio de 2006, tras lo que sólo ha aparecido en fotos y videos, y desde hace un año escribe sus artículos titulados “Reflexiones del Comandante en Jefe”, ahora más de 80.

Con su determinación, el dirigente cubano (que sobrevivió a 638 planes de asesinato) escribió una de las páginas más trascendentales de su revolución, que ha resistido los ataques -muchas veces arteros- de diez gobiernos estadounidenses y al fin de la Guerra Fría.

Su irrupción en las lides políticas mundiales no sólo cambió el rumbo de Cuba y del continente, sino que también lo convirtió en uno de los grandes hombres del siglo XX y, por supuesto, en la más grande e influyente figura latinoamericana de la segunda mitad del pasado siglo.

Con todo, la renuncia de Castro deja el camino despejado para que Raúl asuma definitivamente la presidencia del país (situación que deberá zanjar el domingo la Asamblea Nacional), sin que se descarte una sorpresa -según analistas- en caso de que el vicepresidente Carlos Lage, de 56 años, asuma como cabeza del Estado instalando a la nueva generación en el poder.

Con respecto, a su futuro, el propio Fidel se encargó de entregar luces.”No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título Reflexiones del compañero Fidel . Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso”, manifestó.

Con esto, el dirigente cubano dejó entrever su última jugada maestra: la de preparar, vivo y lúcido, su propia transición y la de Cuba.

En este sentido, Castro advirtió a los cubanos que “el camino siempre será difícil y requerirá el esfuerzo inteligente de todos”. “Prepararse siempre para la peor de las variantes”, aconsejó.

Impactados, los cubanos apenas se reponen de la noticia. “¿Qué Fidel renunció? ¡Imposible!”, exclamó el joven Dayron Clavellón. Alba, una enfermera retirada de 67 años, juraba y perjuraba que “moriría con las botas puestas”.

Y es que Castro es el único líder al que conocen siete de cada diez cubanos, por lo que su enfermedad abrió enormes interrogantes sobre el futuro. Para algunos analistas la renuncia llevará a un lento proceso de reformas económicas bajo la conducción de Raúl, pero sin cambios en lo político.

En la isla, la oposición reaccionó entre la apatía y la esperanza, y en Miami, capital del exilio cubano, se produjeron tímidas celebraciones. Mientras, a lo largo y ancho del mundo, las reacciones variaron en función de la impresión de los gobiernos frente a Fidel: alegría en algunos casos matizada con pedidos de una “transición pacífica a la democracia”, mientras que en otras la tónica fue el lamento combinada con exaltaciones de la figura de un hombre que puso su particular sello en la historia contemporánea. LN 

Publicado en:

La nación

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Posted in: Primera Página