El Madrid, preso de sí mismo.

Posted on febrero 20, 2008 por

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OCTAVOS DE LA CHAMPIONS | CAE 2-1 ANTE LA ROMA

  • Buen partido del equipo de Schuster, que mereció mejor fortuna en el Olímpico Madrid-Roma
  • Tercera derrota consecutiva a domicilio pese a la gran actuación de Robben

MADRID.- La vida al revés en el Olímpico (2-1). La ida de los octavos sólo se ajustó al guion de los que esperaban un gran partido. Por lo demás, el Madrid terminó con cara de velatorio tras una vibrante actuación a la que sólo le faltó el acierto goleador, la virtud de la que pregona en la Liga. Dentro de dos semanas, al calor del Bernabéu, deberá jugar igual y afinar el tiro para tumbar la resistencia de una Roma que salió como unas pascuas con una victoria que nunca mereció.

A veces se dan partidos como este, con un equipo bien plantado, con ocasiones y nulidad goleadora. Bien lo sabe el Madrid, que ha definido bastantes situaciones como esta ante Zaragoza, Racing o Valladolid. Pero esta vez debe escocerse con la injusticia, con la lógica brutal del resultado. De nuevo tuvo a un rival en la lona, con un gol temprano y una ocasión de libro para que Raúl definiera el 0-2. Y como ya apuntó en Sevilla, el perdón fue su tumba.

De poco sirvió el partidazo de Robben, en su mejor actuación de la temporada, un vendaval por las dos bandas, un calco de aquel extremo que asombró en la Eurocopa de 2004. Asumió el papel que hasta ahora correspondía al lesionado Robinho y su segunda llegada terminó con la astuta puntera de Raúl y el balón en la red.

El gol sentó de maravilla al Real, que se apoderó del control con Gago, Guti y Diarra. El argentino desde atrás, Guti en su exilio de la derecha y Diarra acechando por sorpresa el área rival. Ahí tuvo la eliminatoria, con un gol anulado a Van Nistelrooy y un cabezazo de Raúl tras un balón templado de Robben. No suele hacerlo, pero dejó escapar la presa el capitán. Ahí la Roma entendió que había vida tras la muerte.

No necesitó su cacareada elaboración, sino que recurrió al orgullo. Al fin y al cabo se portó como un equipo italiano, con precauciones atrás y a la espera de cualquier despiste. La gente ‘giallorosa’, helada por la temperatura y el resultado, sacó el espíritu y creyó de verdad con las primeras carreras de Mancini.

Panucci, mareado por Robben

Ramos se perdió en una de ellas y Pizarro, un buen centrocampista, puso las tablas con ayuda de Gago, que no hizo caso del grito de Casillas, lanzado ya hacia una pelota factible para sus manos. No cambió nada el gol, porque el Madrid acunó de nuevo la pelota y amenazó con un zurdazo de Van Nistelrooy.

Al Olímpico le tocaba chillar para ahuyentar el miedo. Panucci, a pesar de la sangría de Robben, vivía más tiempo en campo rival y rezaba para que el holandés se cambiara de banda. Así sucedió a menudo, sobre todo tras el descanso, cuando el holandés midió su zancada también con Cassetti. Ahí tiró de nuevo sus opciones el Madrid, que bordaba el fútbol y no le hacía cosquillas a Doni.

Ahí se encontró de nuevo con la crueldad de Mancini y Totti, que sacaron un gol del único error de Heinze. Ni siquiera así se rindió el Madrid, ni siquiera tras la amarilla que hará perderse la vuelta a Ramos, preludió de un tremendo intercambio de golpes, casi todos españoles.

El sevillano tuvo el empate en un zurdazo. Van Nistelrooy probó la madera tras una carrera del incorporado Drenthe. Baptista mandó al Tíber una aparición desde atrás de las que le dieron fama y Heinze sacó una contra mortal cuando no quedaba tiempo para más. Schuster se marchó farfullando maldiciones, pero sabiendo que Chamartín espera.

Publicado en:

El Mundo

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