Castro admite su deterioro físico y abre la vía para relevarle medio siglo después.

Posted on febrero 20, 2008 por

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AFP
Un vendedor del diario oficial «Gramma», con la carta del adiós de Fidel Castro en su portada, deambula por una calle de La Habana
CARMEN MUÑOZ
MADRID. Después de dirigir los destinos de Cuba con mano de hierro durante casi medio siglo, Fidel Castro anunció ayer que no «aspirará ni aceptará» el cargo de presidente del Consejo de Estado y de comandante en jefe, que es probable que ostente su hermano Raúl a partir del próximo domingo. De esta forma se hace oficial y definitiva la renuncia provisional a estos puestos que el dictador cubano, de 81 años, delegó hace 19 meses en su hermano menor, de 76, por sufrir una grave enfermedad intestinal que le puso al borde de la muerte.
El anuncio aparecido en la prensa oficial se produce cinco días antes de que los 614 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento) defina a la nueva cúpula del régimen. Si bien los observadores consultados por ABC apuntan a Raúl Castro como el próximo presidente del máximo órgano ejecutivo en la isla, otras opciones son los aperturistas Carlos Lage (vicepresidente) o Ricardo Alarcón (presidente del Parlamento) o el inmovilista Felipe Pérez Roque (ministro de Relaciones Exteriores).
Aunque el anuncio del líder del último Gobierno comunista de Occidente despertó expectativas de una apertura hacia la democracia o económica según el modelo chino, muchas voces temen que a corto plazo «todo siga igual», el dictador continúe manejando los hilos del poder desde la sombra de su enfermedad y sea un ensayo del castrismo sin el propio Fidel Castro. La mayor parte de los analistas consultados consideran que el gobernante deja todo «atado y bien atado», y seguirá marcando el límite de las reformas que anunció su hermano Raúl hace unos meses. A partir de ahora será clave la actitud de la sociedad cubana y, en segundo lugar, la de la comunidad internacional.
La noticia sorprendió a los cubanos en la isla cuando comenzaban a «resolver» su supervivencia diaria, pero no dejaron de mostrar su sorpresa o apatía. «¿Qué Fidel renunció? Imposible», expresó Dayron Clavellón a France Presse, mientras su compatriota Dubael César temía que «todo quedará igual». Mientras la noticia volaba de un extremo a otro de La Habana, la vida en la capital transcurría con relativa normalidad, según constató Efe. «Ha puesto el parche antes de que llegue la herida. Si lo ha hecho ahora y no ha esperado hasta el domingo es porque (Fidel Castro) lo tiene todo calculado, no es un buen economista pero como político es genial», aseguró Alicia, de 44 años.
«Soldado de las ideas»
El convaleciente mandatario señaló en su carta que «no aspiraré ni aceptaré el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe», pues reconoció que «no estoy en condiciones físicas» de cumplir con los requerimientos de esos cargos. Sin embargo, advirtió a los cubanos que «no se despide» de ellos, pues a partir de ahora «combatirá» como «un soldado de las ideas» a través de sus artículos. «Será un arma más -concluía- del arsenal con la cual se podrá contar».
Entre las múltiples interpretaciones que desató el mensaje de ayer, algunos analistas y disidentes insistieron a este periódico en que Fidel Castro «no ha renunciado a ningún cargo sino a presentarse como candidato» el domingo. Destacaron también que no mencionara su cargo como primer secretario del Partido Comunista, que representa una amplia cuota de poder en Cuba.
Después de considerar el texto de «un paternalismo subido», Carlos Malamud, investigador principal para América Latina del Real Instituto Elcano, subrayó a ABC que Castro se ha visto obligado a «dar un paso al costado» porque su recuperación física «no ha sido todo lo importante que creía» para volver al poder. Sin embargo, Malamud consideró que «seguirá ejerciendo como guardián de la ortodoxia» a través de sus artículos en «Granma» e «intentará frenar cualquier tipo de reforma».
El disidente Héctor Palacios, que recibe tratamiento médico en Madrid gracias a la mediación del Gobierno español tras su excarcelación por motivos de salud, declaró a este diario que Cuba vive en estos momentos un «cambio formal, no real». «Habrá síntomas de cambio cuando se libere a todos los presos políticos y desaparezcan las leyes que los llevaron a prisión», dijo Palacios.
Desde La Habana, el líder del Movimiento Cristiano Liberación, Oswaldo Payá, destacó la «importancia histórica» de la noticia, pero aseguró que el sucesor de Fidel Castro tiene que ser el «pueblo soberano», por lo que reclamó elecciones libres y la liberación de los prisioneros políticos. Al mismo tiempo, el presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn), Elizardo Sánchez, restó «espectacularidad» al anuncio «mientras la situación de los derechos fundamentales siga siendo muy desfavorable».
Por último, Vladimiro Roca, hijo de un dirigente comunista histórico, estimó la decisión de Castro como «lo más sensato», pero advirtió que «en año y medio sin Fidel no ha habido cambios y ahora no va a haberlos tampoco».
Publicado en:
abc
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