Crece la presión sobre el Papa para que revise el celibato de los curas
“No es exigencia teológica”, dice el líder de la Conferencia Episcopal de Alemania
Es el eterno debate del celibato opcional del clero. Lo ha reabierto el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, el arzobispo Robert Zollitsch. Sustituye al cardenal Karl Lehmann, que llevaba en el cargo 20 años. Zollitsch apostó por “un catolicismo abierto”, y apuntó dos caminos: un hipotético apoyo a las parejas de hecho homosexuales y “la eliminación del celibato obligatorio”. El prelado subrayó lo ya sabido: que la relación entre el sacerdocio y el celibato no es necesaria desde el punto de vista teológico.
La del prelado alemán no ha sido la única voz esta semana en pro del celibato opcional. Los presbíteros de Brasil sugirieron esa alternativa en el documento final de su reunión anual, el martes pasado. También piden al Vaticano “orientaciones más seguras y definidas sobre el acompañamiento pastoral para las parejas de segunda unión”, es decir, los católicos divorciados que se vuelven a casar. Los 430 delegados que participaron en el XII Encuentro Nacional de Presbíteros en el Estado de São Paulo representaban a 18.685 sacerdotes de 269 diócesis brasileñas.
Las dos reivindicaciones son contrarias a normas que la Iglesia católica se ha negado a discutir hasta ahora. Las resoluciones serán analizadas por el prefecto de la Congregación para el Clero, en el Vaticano, el cardenal Claudio Hummes, también brasileño y que ya admitió en diciembre de 2006 que “aunque el celibato forme parte de la historia y de la cultura católicas, la Iglesia puede reflexionar sobre esta cuestión, pues el celibato no es un dogma, sino una norma disciplinaria”.
“Bienvenidas sean noticias como éstas. Especialmente, es para alegrarse a fondo de que un episcopado de la significación del alemán formule que la Iglesia debe avanzar confiadamente en un tema tan importante para la comunidad eclesial como el del celibato opcional y libre de los sacerdotes. Mayor es, además, nuestra alegría cuando la noticia viene a unirse a la voz de otros obispos, cardenales y comunidades que vienen pidiendo lo mismo desde hace años”, dijo ayer el español Julio Pinillos.
Sacerdote casado, Pinillos fue también cura obrero y hoy se gana la vida como profesor. Aunque no oficialmente, continúa con una actividad pastoral en una barriada de Madrid.
En el mundo hay 80.000 sacerdotes casados (4.000 en España), bien organizados y en diálogo con muchas conferencias episcopales para avanzar hacia el celibato opcional, “siempre dentro de la fidelidad al Evangelio”, subraya Pinillos, que ha sido dirigente durante años de ese movimiento.
Publicado en:

Nace La Barca (http://labarcaglobal.blogspot.com/) un espacio abierto y global para los divorciados católicos en nueva unión, mediante una metodología práctica, eficiente, realista, dinámica, contenedora, aggiornada y fundamentalmente misericordiosa.
Esperamos sea un nuevo lugar de encuentro entre los que vivimos está situación y que el compartir de experiencias, actividades e información nos posibilite compartir alegrías y reducir dudas, inquietudes y angustias.
Este blog, lo hacemos y lo haremos entre todos, esperamos tu visita y los comentarios, tuyos y/o de tu grupo, sin importar el lado del mundo en el que te encuentres.
Visítanos y difunde la presente información.
labarca@ymail.com
AGRADECEMOS DESDE YA SU DIFUSION
Edmundo
Julio 29, 2008 a 1:12 pm
El celibato como conflicto
Con 43 años de edad y 17 de sacerdote católico estoy viviendo una situación que me gustaría proponerla como debate o al menos abrir un espacio de opinión.
Siempre estuve convencido (y lo sigo estando) del valor del celibato sacerdotal como una expresión válida de amor y entrega. Tan convencido que cuando algún sacerdote de mi diócesis dejaba el ministerio por haberse enamorado yo siempre reaccionaba con decepción sobre su infidelidad: ¿Es que no tuvo tiempo en los años de seminario para pensar la opción que estaba por hacer?
Para mí el planteo siempre fue muy claro. Mi opción la mantuve con fidelidad y jamás dudé de la vocación que había recibido… hasta hace un tiempo. Fue una experiencia personal la que me replanteó todo el tema.
No sé si fue el inicio de la segunda parte de la vida, la nueva perspectiva frente a la vejez cada vez más cercana, o simplemente un proceso natural que me puso de narices con un tema que siempre contemplé lejano en otros curas.
Descubrí que uno puede elegir voluntariamente mantener la castidad, pero no se puede elegir tan fácilmente no enamorarse. Y en esta perspectiva no puedo dejar de pensar si lo que vivieron los otros sacerdotes (con los cuales perdí todo contacto) fue el resultado de una crisis vocacional o un proceso madurativo normal de la persona.
Yo no tengo ninguna duda de mi vocación sacerdotal, mi planteo es que no encuentro ahora, fuera de un impedimento canónico, una incompatibilidad real entre el ejercicio del ministerio sacerdotal y el amor marital. De hecho no lo hay, ya que en la iglesia católica de rito oriental se ordenan sacerdotes a hombres casados, como en nuestra iglesia latina se ordenan diáconos a hombres casados. Es más: en Tenerife se recibió a un pastor anglicano casado con hijos, que se convirtió al catolicismo, y está de párroco en una iglesia católica en ese lugar.
Pero doy otro paso: hoy no puedo dejar de pensar en los sacerdotes que hemos perdido, hombres formados, con experiencia pastoral, que puestos en la disyuntiva entre su sacerdocio y su amada tuvieron que dejar el ministerio. Es mucho lo que se pierde por no permitir que sigan ejerciendo su sacerdocio, además de ser una solución muy cruel a lo que están viviendo.
Con el tiempo: ¿se le recriminará a la mujer amada por haber tenido que dejar el ministerio? Porque tensiones y crisis viven todas las parejas. ¿les pesará no poder celebrar la eucaristía? ¿no poder reconciliar a hombres y mujeres con Dios sanando heridas profundas? ¿les pesará ese liderazgo reprimido que durante años le sirvió para pastorear una parroquia?
Tampoco puedo dejar de pensar en los que, después de enamorarse, optaron por el ejercicio del ministerio ¿con qué peso lo están viviendo? ¿con qué consecuencias personales?
No puedo ser el mismo que a los 18 años cuando entré al seminario o a los 26 cuando me ordené de sacerdote e hice la opción definitiva por el celibato. Tengo 43 años, y algo cambió en mí, sin perder los ideales de una vida puesta al servicio de Dios y de su pueblo.
Dicen algunos entendidos que la Iglesia Católica de rito latino resolverá el tema de una u otra forma (ordenando a hombres casados u permitiendo casarse a sacerdotes ordenados) dentro de 40, 70 o 100 años a más tardar. Eso es muy bueno para los curas que vivan dentro de 100 años. A mi esa perspectiva no me resuelve el conflicto que vivo hoy.
P. Matheus.
matheusiiv@yahoo.com.ar
P. Matheus
Diciembre 2, 2008 a 1:18 am
Un buen cartel que creo da en el clavo está en:
Hay que ilustrar el TEMA de gran interes para la IGLESIA CATOLICA
http://aedru.org/VARIOS/CRISIS/Bookmarks—-crisi.htm#savethebank
VIVA LA BANCA
fulanitodetal
Marzo 22, 2009 a 2:08 am